Conocer la incidencia de la Pobreza Energética es imprescindible para su solución

Autor: José Luis López

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En 2012 más de 54 millones de europeos, de los cuales 4 millones residían en España, se declararon incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno. España se situaba así como el cuarto país europeo con mayor número de personas afectadas por esta circunstancia. Ese mismo año, el 17 por ciento de los hogares españoles- más de 7 millones de ciudadanos- destinaba un gasto desproporcionado de sus ingresos al pago de las facturas de la energía. Estos son los datos de esta realidad en el año 2012.

Hace cuatro años la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) puso una primera semilla para el conocimiento de una problemática oculta y difusa en nuestro país, la Pobreza Energética, realizando el primer estudio a fondo sobre esta problemática en nuestro país. Dos años después presentó un nuevo trabajo que observó y constató la tendencia ascendente de los principales indicadores. A diferencia de lo que se entiende por Pobreza Energética en países en vías de desarrollo, donde se sitúa en un escalón anterior y se refiere más al acceso de un hogar a fuentes de energía moderna, en España y en otros países del centro y norte de Europa se entiende como la incapacidad (o esfuerzo excesivo) de un hogar para hacer frente al pago de las facturas de la energía doméstica.

Durante estos años no han sido pocas las iniciativas que se han puesto en marcha desde la sociedad civil, las empresas o diferentes administraciones públicas. Estudios que han abordado la temática, iniciativas para paliar la situación de los hogares vulnerables, programas de sensibilización o acuerdos de gestión entre empresas energéticas y administraciones. Es muy positivo este hecho, porque demuestra que el conocimiento y el reconocimiento del problema, se ha materializado en la búsqueda de soluciones. Pero de igual modo es necesario seguir trabajando principalmente en dos vías; por un lado observando la evolución y cuantificación de su incidencia, ya que si no se mide es imposible saber qué soluciones están siendo efectivas ni diseñar estrategias para erradicarla. Por otro lado trabajando sobre la búsqueda de las mejores soluciones y el conocimiento colectivo del problema, involucrando para ello a todos los actores implicados.

El conocimiento y el reconocimiento del problema de la Pobreza Energética se ha materializado en la búsqueda de soluciones.

Por ello desde la Asociación de Ciencias Ambientales trabajamos actualmente en una estrategia para elaborar un nuevo y tercer estudio de Pobreza Energética que se presentará en 2016, al que se suman una serie de talleres de trabajo para poner soluciones a esta problemática, en los cuales están analizando temas como la figura del consumidor vulnerable, la reformulación del bono social, la eficiencia energética como solución a largo plazo o las particularidades del mercado eléctrico y gasístico.

Estos talleres puestos en marcha el pasado mes de noviembre están contando con la participación de profesionales de distintas disciplinas y ámbitos de actuación: empresas, organizaciones sociales y ambientales y colegios profesionales,  y están permitiendo conocer buenas prácticas que se están llevando a cabo en España en relación a la Pobreza Energética y detectar los aspectos que todavía requieren de un mayor análisis y que deben ser tenidos en cuenta a la hora de articular una estrategia global frente a la pobreza energética.

Para llevar a cabo este arduo trabajo, que se considera una necesidad social, la Asociación de Ciencias Ambientales propuso el pasado mes de diciembre el lanzamiento de una campaña de crowdfunding, que continúa abierta, con el fin de sumar el apoyo de personas, organizaciones y empresas que creen en el proyecto y en la labor desarrollada por la asociación y que están convencidos de la necesidad de seguir contando con herramientas que permitan medir la incidencia de la pobreza energética y trabajar en sus soluciones.

Así mismo, se considera que poco sirve emprender acciones o realizar nuevos estudios si no se conoce que existen o no se ponen a disposición de todos los agentes y ciudadanos, de forma accesible. Por ello desde la Asociación se continuará con la labor de difusión y comunicación llevada a cabo en los últimos años sobre la pobreza energética, vehiculada a través de redes sociales y de iniciativas como la Semana Europea de la Pobreza Energética, que se desarrolla, como en años anteriores, del 17 al 23 de febrero.

Para más información: www.pobrezaenergetica.info

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