Un análisis del dilema que afrontan las empresas frente a la integración de cláusulas sociales y medioambientales en concursos públicos

Autor: Fernando Varela de Ugarte

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Existe un recurso creciente a la integración de cláusulas socio-ambientales en los pliegos de licitación de proyectos de infraestructuras. Las administraciones públicas abogan por una mayor implicación de la empresa respecto a sus impactos y recurren cada vez más a la introducción de cláusulas en los pliegos de licitación que determinen las acciones y resultados a los que la empresa debe comprometerse en el ámbito socio-ambiental.

Con ello, desde el ámbito público, se trata de minimizar el riesgo de dejar toda la esfera de los efectos socio-ambientales a la exclusiva responsabilidad o voluntariedad de la empresa, definiendo las acciones que ésta debe llevar a cabo para asegurar la idoneidad de los impactos de la actividad empresarial.

El estudio que hemos realizado recientemente desde Eptisa por encargo de la Agencia Española de Cooperación Internacional sobre la integración de cláusulas de este tipo en los concursos públicos en América Latina, aporta una información interesante sobre los sectores en los que están más presentes y el tipo de cláusulas que se incluyen.

Por orden de importancia en cuanto a sectores de mayor presencia, citar a la industria extractiva, transportes y, seguidamente, en proyectos de infraestructuras rurales y de agua. En cuanto a la tipología de cláusulas, también de mayor a menor, las cláusulas más recurrentes son las medioambientales referidas sobre todo a los aspectos de impacto ambiental y gestión de recursos. Éstas se refieren a la obligación de contratar personal especializado, la realización de un estudio de impacto ambiental previo, o de planes de manejo, prevención y mitigación, la colocación de basureros o disposiciones sobre la retirada de residuos y limpieza.

A continuación encontramos las cláusulas de tipo socio-laboral, referidas a las condiciones de trabajo y salubridad, riesgos laborales y medidas de protección laboral. Aspectos como la dotación de equipamiento de seguridad de los trabajadores, la contratación de personal especializado en caso de grandes intervenciones, la presentación de un plan de seguridad o ciertas condiciones mínimas de infraestructura para el personal.

Seguidamente se mencionan las cláusulas de impacto estrictamente social. Aquí nos encontramos la prescripción de planes de manejo, el establecimiento de medidas de mitigación, la delegación de tareas de gestión predial con comunidades, la contratación  de personal especializado o la realización de planes de inversión social en caso de afectación a comunidades.

También en ocasiones se incluye la realización de ciertos estudios previos que anticipen riesgos socio-ambientales que puedan condicionar la actividad o viabilidad del proyecto. Por último, existen otras de menor recurrencia como son las de transparencia y anticorrupción con los compromisos de denuncia y los pactos de transparencia o la inclusión de auditorías sociales llevadas a cabo por terceros (de reconocida credibilidad) que dan fe de la conformidad del proceso tanto de licitación como de ejecución del proyecto empresarial en lo que a sus impactos o cumplimiento de las cláusulas se refiere.

Sin embargo, es frecuente encontrarse con empresas que consideran una barrera o un obstáculo la inclusión de este tipo de cláusulas en los concursos públicos. La razón es sencilla de entender. En muchas ocasiones, las competencias necesarias para enfrentar las dinámicas socio-ambientales no suelen estar alineadas con la actividad empresarial. Dicho de otra manera, aunque hay ciertas empresas con una mayor experiencia que ya tienen integradas estas capacidades, en muchas ocasiones se trata de competencias que no se encuentran en el personal la empresa.

Pero hay varias razones para evitar tener que renunciar a presentarse al concurso, o peor, no dar una respuesta adecuada a estos requerimientos perdiendo posibilidades para ser adjudicatarios de la licitación.

En primer lugar, es necesario cambiar la percepción que se tiene sobre las cláusulas. La inclusión de estos elementos refuerza las garantías de éxito del proyecto ya que contribuyen a reducir los riesgos sociales y ambientales. Por ejemplo, la realización de estudios previos socio-ambientales o planes de manejo socio-ambiental permitirá detectar factores de riesgo que pueden afectar la ejecución del proyecto.

En segundo lugar, en ciertos contextos de debilidad institucional, la viabilidad de las inversiones tiene más que ver con una adecuada relación con los actores del entorno de operación –no sólo evitando generar nuevos problemas sino colaborando con ellos para contribuir a la resolución de los existentes- , que con la supuesta seguridad jurídica que no suele aportar la institucionalidad local.

Estas cláusulas constituyen un espacio interesante para poner en práctica las políticas de Responsabilidad Social Corporativa

Por último, estas cláusulas constituyen un espacio interesante para poner en práctica las políticas de Responsabilidad Social Corporativa así como los compromisos empresariales respecto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Como con cualquier otro desafío, la empresa que se enfrenta a estas cláusulas tiene varias posibilidades.  Desde establecer acuerdos con socios locales, la contratación de personal especializado (sociólogos, medioambientalistas), empresas especializadas (asesoría, consultoría, formación, comunicación, mediación) o el entrenamiento de su personal. También puede revisar su cadena de valor para reforzar su impacto socio-ambiental.

Otra opción es recurrir a las agencias de cooperación que trabajan en el terreno, como es el caso de la cooperación española. La cooperación aporta conocimiento del contexto, especialmente de las dimensiones socio-ambientales, pudiendo recomendar socios y técnicos locales que faciliten y refuercen la acción empresarial en éste ámbito. En determinadas circunstancias, también existe la posibilidad de establecer una alianza público-privada para enfrentar ciertos retos socio-ambientales.

El mundo está cambiando. La inclusión de las cláusulas socio-ambientales es el reflejo de una mayor conciencia social del ámbito público y de la sociedad en general. Las empresas pueden percibir este proceso como nuevos requisitos a cumplimentar o como espacios de oportunidad para generar entornos más favorables, reforzar las estrategias y viabilidad empresarial y asegurar nuevas oportunidades para el futuro.

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