Se espera que se investigue la inversión con fines caritativos de las organizaciones  benéficas del Reino Unido con el fin de volver a centrar los esfuerzos en la buena gobernanza, la ética y la ley.

Autor: Julie Hutchison [i]

ethic investment

Las prácticas sostenibles se pueden implementar de muchas maneras. Esta entrada se centra en el ejemplo de Gales, donde una nueva ley ha creado nuevas normativas cuando se trata de incorporar la sostenibilidad en organizaciones públicas, incluyendo organizaciones benéficas.

Esta entrada estudia de qué forma la nueva ley se puede aplicar a estas organizaciones en Gales, en el contexto del tipo de consideraciones que tienen que ver con el portfolio de inversiones de una entidad sin ánimo de lucro.

Las nuevas obligaciones en términos de sostenibilidad están incluidas en la Ley del 2015 de Bienestar de las Futuras Generaciones (Gales). Desde el punto de vista de la inversión, crean una conexión directa con lo que algunos llamarían la inversión ética. Es lo que vamos a explorar más detenidamente a continuación.

Para detallar un poco más el tipo de “entidad pública” que contempla la Ley, podemos destacar organismos nacionales tales como el Arts Council of Wales (Consejo de las Artes de Gales) y algún consorcio del NHS (Servicio Nacional de Salud). Algunas de estas organizaciones están también registradas como Organizaciones benéficas.

¿Qué significa “Sostenible”?

El punto de partida es que las organizaciones benéficas – que son las entidades públicas enumeradas en la Ley del 2015 – tienen que operar para cumplir con el “Desarrollo Sostenible” definido en la Ley. Esto implica una actuación que mejore el bienestar económico, social, ambiental y cultural de Gales y asegure “que las necesidades del presente se cumplan sin comprometer la posibilidad de que las futuras generaciones satisfagan sus propias necesidades”. Partiendo de esta declaración general, la Ley establece un marco operacional enfocado en siete objetivos de bienestar. Las organizaciones benéficas, en el ámbito de la Ley del 2015, tienen que crear objetivos de bienestar pensados para optimizar el cumplimiento de estos siete objetivos de bienestar.

Uno puede ver estos objetivos como un apoyo a la transición hacia una economía baja en carbono, tal como lo prevé el Acuerdo sobre el Clima de París.

Desde la perspectiva de la inversión, existen numerosas oportunidades de que estos objetivos de bienestar se reflejen en la forma en la que una organización benéfica enfoca su política de inversión. Destacamos tres ejemplos posibles a continuación:

Resumen de los objetivos de bienestar  Posible interpretación en la política de inversión  
Prosperidad de Gales (sociedad baja en carbón, que reconoce los límites del medioambiente global y actúa para luchar contra el cambio climático) Considerar si las inversiones en actividades con un uso intensivo del carbono son compatibles con este objetivo.
Adaptación de Gales (que mantiene y promueve un medioambiente natural rico en biodiversidad) Considerar criterios negativos para evitar inversiones en empresas que tengan un balance negativo en cuanto a daño ambiental.
Una región de Gales más fuerte Considerar criterios negativos para evitar inversiones en empresas de tabaco

 

Este ejemplo ilustra tres posibles enfoques. Es importante ser conscientes del grado de interpretación que aplica a la hora de manejar esta Ley. Así, uno puede designar criterios positivos, por ejemplo, favoreciendo empresas activas en industrias que apoyen la transición hacia una economía baja en carbono, o que tienen una trayectoria positiva en cuanto a impacto medioambiental.

Ya estamos viendo exigencias para cumplir con la Ley del 2015, cuando las entidades públicas atraviesan un proceso de contratación para identificar y nombrar un nuevo responsable de inversión discrecional. En esta línea, un organismo benéfico público galés ha querido designar en una reciente licitación “un Gestor de Inversiones para trabajar con nosotros al desarrollo de nuestro portfolio de inversiones de manera ética y que asegure que los objetivos de bienestar se estén tomando en cuenta”.

Los requisitos para la sostenibilidad se han traducido en criterios que pueden tener resultados prácticos.

Hubo un tiempo en el que las organizaciones benéficas podían ver la “inversión ética” como un lujo y no una necesidad. Pero el panorama ha cambiado aquí en Gales, donde los requisitos para la sostenibilidad se han traducido en criterios que pueden tener resultados prácticos. El alcance de la normativa del 2015 va mucho más allá de las inversiones, desde luego, pero este ejemplo práctico es una ilustración útil de cómo un conjunto de principios generales se puede aplicar a un escenario específico – en este caso, arrojando luz en la política de inversión adoptada para los recursos sostenidos por algunas organizaciones benéficas/entidades públicas de Gales.

 

[i] Julie Hutchison es especialista en Organizaciones Benéficas para Standard Life Wealth, y  colabora con el Institute for Leadership and Sustainability (IFLAS), de la Universidad de Cumbria. El 4 Octubre 2016, dará una charla en IFLAS Ambleside sobre ‘Organizaciones sin ánimo de lucro a la intersección entre gobernanza, ética e inversión”.  

La información de este post o toda respuesta a comentarios no debe considerarse consejo financiero. Las leyes y políticas fiscales pueden cambiar en el futuro.

 

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