La implementación del Programa de Acción de Estambul tuvo sus inicios hace 5 años para fomentar el desarrollo de los 49 Países Menos Adelantados

Autor: Mélanie Romat

África-Futbol

Recientemente ha sido publicado el informe sobre el estado de los países menos adelantados (PMA)[1] haciendo balance de los resultados alcanzados y del camino que queda por recorrer después de los primeros 5 años de implementación del Programa de Acción de Estambul (PAE). Este programa fue adoptado en 2011, durante la 4ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre estos países que tuvo lugar en la capital turca.

El programa reúne una serie de medidas y estrategias destinadas a favorecer el desarrollo de este grupo de países y reforzar el desarrollo de sus capacidades para el periodo 2011-2020. Entre los 49 PMA identificados, 34 se encuentran en África (Liberia, Yibuti, Chad, Mali, Etiopia…), 9 en Asia (Afganistán, Timor Oriental, Birmania, Nepal, Yemen…), 4 en Oceanía (Kiribati, Islas Salomón, Tuvalu, Vanuatu) y 1 en América Latina (Haití).

Así, lo primero que llama la atención cuando se analiza la evolución de los PMA entre 2011 y 2016 es que el balance es desigual.  Si bien algunos hitos fueron alcanzados – entre ellos el acercamiento de 10 países a la salida de la categoría PMA, la reducción de la mortalidad infantil, el acceso a las TICS y el agua potable o el incremento de la paridad en la escuela primaria – queda todavía mucho por hacer.

Entre las asignaturas pendientes, destacan la erradicación de la pobreza, falta de productividad, las estructuras económicas débiles, las numerosas vulnerabilidades y el escaso desarrollo. El reto se complica si tomamos en cuenta factores como el cambio climático, los desastres naturales, la volatilidad de los precios de materias primas o las epidemias sanitarias (por ejemplo el virus Ebola o el Zika), a los que los PMA son particularmente expuestos.

Si analizamos un poco más en profundidad la situación después de 5 años de PAE y desde un punto de vista global se pueden sacar una serie de conclusiones.

Primero, es clave la necesidad de mejorar la política fiscal en estos países para garantizar ingresos internos que den lugar a mejoras en materia de políticas internas, reforzando el nivel de apropiación. Así, si la proporción de los ingresos públicos en el PNB en estos países ha pasado del 13% al 16% entre 2001 y 2014, habrá que seguir con los esfuerzos para acercarse a la media de 20%-30% a la que llegan los países desarrollados.

Otro elemento importante para sostener el desarrollo de los PMA: mantener e incrementar la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) y su alineación con las prioridades nacionales asegurando la apropiación local. Son pocos los países desarrollados que cumplen con la obligación de dedicar el 0,15% de su PNB a la ayuda hacia los PMA[2]. Llegar a cumplir con este requisito con un mayor grado de transparencia, ética y eficacia tendría un impacto importante en los PMA en términos de desarrollo (por ej. utilizando más los sistemas nacionales y modalidades como el apoyo presupuestario).

En el marco de la AOD, es importante no perder de vista la necesidad de potenciar la colaboración Sur-Sur o triangular. Este tipo de cooperación permite no depender de las condiciones económicas del norte, destacar los avances de países en desarrollo y generar una sana emulación. Se ha incrementado sensiblemente en los últimos 5 años, y hay que mantener los esfuerzos en esta dirección.

Otra reflexión relacionada con esta cuestión: la necesidad de facilitar otro tipo de ayuda enfocada a la lucha contra el cambio climático. Los PMA son más vulnerables frente al calentamiento climático y son los primeros en sufrir las consecuencias de los desastres que conlleva. Otro tipo de ayuda es necesaria, y en este marco el acceso a las tecnologías es clave.

Los PMA son más vulnerables frente al calentamiento climático y son los primeros en sufrir sus consecuencias.

Esta constatación es probablemente lo que ha motivado la creación de un Banco de Tecnología  de aquí al 2017, cuya misión será incrementar la capacidad de producción, acelerar la transformación estructural, contribuir a la reducción de la pobreza y al desarrollo sostenible. Un panel de expertos ha sido nombrado para sentar las bases del nuevo organismo y su primera reunión ha tenido lugar en el mes de Julio.

Además de todos los aspectos mencionados anteriormente, queda claro que las bases de un desarrollo sostenido en los PMA se vinculan a un mayor desarrollo de las actividades comerciales y de las inversiones directas extranjeras. Habrá que seguir manteniendo los esfuerzos en este sentido reforzando las capacidades locales para gestionar mejor esos flujos en pro de su desarrollo así como otorgando facilidades especiales a sus productos en el comercio internacional.

Otro elemento importante contrastado en el informe: las similitudes y complementariedades entre los objetivos fijados por el PAE y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, definidos en Septiembre 2015. La conclusión es que tienen mucho en común, y aunque los ODS tienen más objetivos y metas, deben estar adaptados al contexto y realidad de los países, siendo el PAE una excelente herramienta para avanzar hacia su cumplimiento.

Para garantizarlo, es importante que los países creen una entidad cuya responsabilidad sea la de evaluar y monitorear el progreso de estas medidas, que cuente con la participación de las instituciones, miembros de la sociedad civil, órganos del gobierno, universidades y representantes del sector privado. En este proceso, contar con el respaldo de datos fiables es fundamental, al igual que la necesidad de activar mecanismos de seguimiento fáciles de implementar, que permitan la toma eficiente de decisiones y no supongan una carga excesiva para los sistemas nacionales.

[1] State of Least Developed Countries 2016, publicado por la oficina de las Naciones Unidas para los Países Menos Adelantados.

[2] Eran 8 en 2014: Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Luxemburgo, Noruega, Suecia, y Reino Unido.

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