¿Qué nos enseñan las respuestas a la sequía en África sobre los puntos críticos del cambio climático?

Autora: Gina Ziervogel [i]

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El mundo sigue debatiendo sobre cómo saber si el cambio climático es real. Sin embargo, en vastas superficies de la zona árida de África Meridional, la batalla cotidiana para hacer frente al cambio climático ya está bien encaminada. Las lecciones aprendidas aquí a pequeña escala podrían ser de vital importancia en la lucha por  la supervivencia humana.

El impacto de la sequía se ha notado con fuerza en 2016 en toda África Meridional, mientras el Niño golpeaba fuerte en esta región. Es posible que ésto sea lo que nos espere bajo las futuras condiciones del cambio climático y tenemos que prepararnos: años con menos precipitaciones de lo normal serán más frecuentes, acompañados por un impacto importante en la producción alimentaria y la economía.

Las regiones semi-áridas de África y Asia representan puntos críticos de impacto del cambio climático. Son sistemas muy dinámicos que ya experimentan cambios climáticos severos y transformaciones ambientales con su relativa falta de recursos naturales. Generalmente las comunidades locales se ven progresivamente más marginalizadas por los altos niveles de pobreza, desigualdad y por la rápida evolución de los contextos socio-económicos, de gobernanza y desarrollo.

Esta situación exige una respuesta efectiva. En el norte de Namibia y Botsuana meridional se está avanzando en la investigación orientada a analizar lo que está o no funcionando en términos de gestión de impactos climáticos. Un proyecto regional importante está buscando formas de reducir la vulnerabilidad y desarrollar respuestas de adaptación al clima a largo plazo.

Minimizando Vulnerabilidad

El proyecto de Adaptación Progresiva en Regiones Semi-Áridas (ASSAR en inglés) tiene como objetivo compensar la falta de información sobre una mejor manera de minimizar la vulnerabilidad y desarrollar respuestas de adaptación. Pretende además desarrollar conocimiento sobre nuevas vías para el bienestar centradas en el futuro y con impacto para la sociedad.

Uno de los primeros pasos ha sido organizar talleres de evaluación de vulnerabilidad y riesgo, con casos prácticos basados en la región de Omusati, en Namibia del norte y la zona de Bobonong en Botsuana oriental.

El taller ha reunido personas de diferentes ámbitos, incluyendo dirigentes de aldeas, organizaciones no-gubernamentales y oficiales del gobierno, entre otros. De acuerdo con los estudios llevados a cabo en la región, la sequía esuno de los tres problemas más importantes a los que se enfrentan ambas regiones.

En Namibia, se resaltó el impacto indirecto de la sequía en los sustentos, particularmente la disminución de rendimientos agrícolas, la reducción de agua disponible para la fauna (generando disminución de vida silvestre) y el incremento de mortalidad del ganado con un impacto en prácticas culturales. Todos estos cambios tienen como consecuencia una bajada de los ingresos de los hogares que se traduce en un aumento de la hambruna.

El impacto indirecto de la sequía tiene como consecuencia una bajada de los ingresos de los hogares que se traduce en un aumento de la hambruna.

En Botsuana también se mencionaron puntos similares en relación al fuerte impacto de la sequía. Asimismo, se  demostró que la frecuencia y el impacto de las estaciones secas han incrementado y que los agricultores, jóvenes y comerciantes que viven en la zona resultan ser los más vulnerables al fenómeno de la sequía, creando impactos socio-económicos inevitables.

Soluciones por parte de las comunidades

Una de las fuerzas de estos talleres es que ayudan el Grupo de Conocimiento a identificar soluciones que puedan ser fortalecidas o implementadas a escala local o regional. Así, en Namibia, se ha generado un debate sobre la promoción de bancos de alimentos para hacer frente a la inseguridad alimentaria a nivel de comunidad. Como parte de ello, cada familia ha sido incitada a contribuir con 20 litros de mahangu (mijo) almacenados por las autoridades y usados en tiempos de penuria.

En Botsuana, varias estrategias fueron mencionadas como el uso de aguas subterráneas para la irrigación, dejar gusanos mopane en la tierra para permitir que se reproduzcan en la siguiente estación o desarrollar más la captación de agua de lluvia. Se ha facilitado un apoyo orientado a evitar la dependencia de los proyectos del gobierno.

Para ayudar a cumplir las demandas de abastecimiento de agua, el Directorio de Agua Rural y Saneamiento de Omusati ha exigido más recursos a escala nacional para poder perforar más pozos, especialmente en zonas aisladas. NamWater tiene también planes para mejorar la calidad y la extensión de tuberías en la zona en los próximos cinco años.

El Departamento de Planificación, parte del Concejo Regional, es un órgano central para la gestión de la sequía, contrariamente a lo que podría pensarse: este departamento ayuda en tareas de saneamiento, de especial importancia durante los brotes de enfermedades que suelen ocurrir durante los periodos de sequía. También se encarga de llevar tanques de agua a las aldeas en periodos de baja disponibilidad. Una de las responsabilidades del departamento es construir clínicas, hospitales y escuelas.

Para ilustrar el impacto que puede llegar a tener la sequía en estos servicios, el director explica que la construcción de una escuela en la región había sido suspendida durante dos meses en 2016 por la falta de agua destinada a los procesos de construcción. Ejemplos como este dejan ver en qué medida la educación u otros servicios pueden estar directamente impactados por la sequía.

Es incontestable que la sequía ya está afectando el sistema en regiones semi-áridas, en muchos aspectos. Desgraciadamente, con el cambio climático, este fenómeno es susceptible de volverse más frecuente. En este marco, es esencial evaluar la viabilidad de poder escalar soluciones locales exitosas así como identificar nuevas soluciones. Es importante que este proceso se lleve a cabo con la participación de actores locales claves, así como gobiernos locales y ONGs, conectándoles con fondos internacionales y organizaciones que puedan brindar apoyo técnico.

Este artículo ha sido publicado en la página web del ACDI, después de haber sido originalmente publicado por The Conversation Africa

[i] Profesora Asociada Gina Ziervogel es geógrafa y cuenta con 12 años de experiencia en el ámbito de la adaptación y vulnerabilidad al cambio climático global. Es profesora sénior en el Departamento Medioambiental y de Ciencias Geográficas de la Universidad de Ciudad del Cabo, investigando temas relacionados con el desarrollo en un contexto de cambio climático.

 

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