Una Jornada organizada en Madrid ha permitido analizar las oportunidades y dificultades planteadas por la necesaria alianza multi-actor para ampliar impactos

Autor: Fernando VarelaMélanie Romat

colaboración multi-actor 

El pasado 19 de enero, tuvo lugar en Madrid una Jornada titulada  “Hacia una Cooperación al Desarrollo más eficaz: la necesaria Alianza de todos los Actores”, organizada por la Obra Social La Caixa, el ICEX y el Club de Exportadores e Inversores. La jornada, estructurada en dos bloques temáticos, surgió con el propósito de analizar la contribución del mundo empresarial frente a los retos del desarrollo a los que nos enfrentamos.

Varios profesionales tanto del sector privado como de ONGs e instituciones, participaron en las mesas redondas de la Jornada, en las que se pudo analizar en detalle los lazos que se han forjado entre estos diferentes ámbitos a lo largo de los últimos años.

Primer aspecto relevante destacado durante el acto: la necesaria implicación del sector privado para conseguir un desarrollo más amplio.

Se ha resaltado el papel clave que puede llegar a tener la empresa en términos de innovación y en la puesta a disposición de “expertise” y recursos. Gracias a la colaboración del sector privado, ONGs e instituciones pueden aumentar su ámbito de acción, promoviendo cambios que amplíen los impactos. Por otro lado, las organizaciones de la sociedad civil pueden apoyar a la empresa en su adaptación al entorno local, de manera que sus procesos, productos y/o servicios se interrelacionen de forma armoniosa con los actores locales. Además la ganancia es mutua, y la empresa se beneficia a su vez de esta sinergia, ganando a nivel de reputación, estabilidad y retención del talento.

La contribución de la empresa al desarrollo se considera cada vez más una necesidad, y nuevas modalidades de cooperación están apareciendo para dar respuesta a una demanda creciente y diversificada, proveniente de distintas tipologías de situaciones. En el ámbito de la financiación, asistimos a la aparición de nuevos modelos, por ejemplo el blending que ofrece una financiación hibrida que combina fondos públicos y privados.

A pesar del aparente impacto positivo que generan estas alianzas, varios ponentes han insistido en las dificultades que pueden surgir a la hora de establecer una colaboración ONG-empresas, debido a sus diferencias de cultura. Por tanto, un aspecto fundamental es el dedicarle tiempo al inicio para eliminar los recelos de partida a través un diálogo constructivo, entendiendo bien los intereses y enfoques de todas las partes, dando lugar a la definición de objetivos y formas de hacer consensuadas. Sin una plataforma de entendimiento entre todas las partes, basada en la confianza mutua es muy difícil que las iniciativas lleguen a buen puerto.

Es importante también integrar la noción de desarrollo directamente al “core business” de la empresa y no limitarla a un aspecto lateral del negocio o simplemente a inversión social, desvinculada de sus principales actividades. Una forma de conseguirlo es analizar la cadena de valor de la empresa, revisando las formas de hacer desde el punto de vista del desarrollo y de la sostenibilidad. Es decir, se pueden conseguir los mismos objetivos empresariales ampliando el valor aportado localmente por la empresa (por ej. haciendo partícipes a pymes locales en las cadenas de sumistro y distribución, contratando personal local o estableciendo alianzas con ONGs).

Teniendo en cuenta este aspecto, los beneficios pueden ser muy relevantes si conseguimos crear un acercamiento real y un proyecto común entre los diferentes actores.

Los beneficios pueden ser muy relevantes si conseguimos crear un acercamiento real y un proyecto común entre los diferentes actores

Un caso  especialmente interesante evocado durante la jornada: la colaboración entre la empresa Ikea y el organismo ACNUR que ofrece un ejemplo exitoso de colaboración multi-actor. En este caso, Ikea no ha puesto a disposición fondos sino su capacidad de innovación y sus mejores recursos para desarrollar un nuevo prototipo de vivienda provisional, más adaptada a las necesidades de los refugiados – que pueden llegar a pasar varios años en un mismo centro de acogida-. Esta alianza ha supuesto para ACNUR un salto de calidad en sus infraestructuras de acogida. Ikea, por su lado, se posiciona como empresa que contribuye al desarrollo, con efectos positivos en cuanto a imagen y fidelización de los empleados y clientes.

Lo que nos demuestra este ejemplo es que ambos actores (ONGs y empresa) pueden salir muy beneficiados de una colaboración bien estructurada, y en este marco puede ser de gran ayuda conocer las modalidades de cooperación expuestas por Ignasi Carreras, del Instituto de Innovación Social de ESADE, en un estudio que presentó durante el acto sobre colaboraciones ONG-empresas con alto impacto social. Las cuatro modalidades identificadas son: 1. Sumar esfuerzos y ganar en eficiencia 2. Mejorar la calidad de la intervención social 3. Generar innovación social y capacidad emprendedora 4. Promover cambios locales y globales.

El debate no podía dejar de lado el papel desempeñado por la administración pública, y contaba con la presencia de representantes del AECID  (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo), del ICEX y del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) los cuales están jugando un papel impulsor de este tipo de colaboraciones. La alianza multi-actor está claramente reconocida como fundamental por parte de la administración pública, y varios programas se están desarrollando para crear puentes entre el sector privado, el mundo académico, la ONGs y las instituciones. La AECID actúa en esta dirección, con varias iniciativas como el lanzamiento de una convocatoria de Innovación para el Desarrollo requiriendo una alianza empresa – universidad – ONG, con el objetivo de promover la creación de sinergias entre los diferentes actores. El ICEX también está activo en este ámbito  promoviendo a través de sus múltiples conexiones y su presencia en países de todo el mundo la identificación de oportunidades de colaboración que permitan a empresas y ONGs actuar a escala local. Por otro lado el BID promueve este tipo de colaboraciones por medio de su oficina de Alianzas Estratégicas con múltiples actores.

A lo largo de la jornada, se ha hecho especial mención a la necesidad de crear modelos replicables que se puedan sistematizar y convertir en buenas prácticas. Por último, es esencial disponer de herramientas que permitan medir el impacto de las acciones implementadas sobre el desarrollo.

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