Ciudad del Cabo necesita desarrollar soluciones para compensar la reducción de recursos hídricos disponibles en la ciudad.

Autor: Dr. Kevin Winter [i]

Sequía

Los habitantes de Ciudad del Cabo dependen casi en su totalidad del agua almacenada en superficie para el consumo y cualquier otro uso. No son muchos los países capaces de conseguir una calidad del agua que cumpla con los estándares de potabilidad.

La población de Ciudad del Cabo ha pasado de tener 3.9 millones de habitantes (en 1996) a unos 6.4 millones, lo que supone un incremento del 58%. Pero durante este tiempo, la capacidad de agua almacenada ha aumentado solo un 14%.

Además, estos últimos veranos largos y secos desde 2015 han contribuido a reducir la reserva de agua disponible hasta aproximadamente un 18% en la actualidad. Los grifos podrían llegar a secarse.

¿Qué hemos aprendido de esta crisis? Hasta la fecha, hemos sacado tres importantes lecciones:

  1. Los consumidores de agua son capaces de ahorrar agua. A lo largo de los últimos doce meses, los consumidores han conseguido reducir su consumo en un 30%, tal y como lo obliga el nivel 3 de restricciones en agua – han pasado de consumir 1.1000 millones de litros de agua al día a 750 millones de litros de agua.
  2. El desafío de la escasez de agua incita a considerar conjuntamente otras cuestiones como la incertidumbre climática, el incremento de la población, la mayor urbanización y demanda en agua. El gobierno deberá reaccionar mucho más rápido con la implementación de restricciones, y tener la capacidad de mantenerlas, para asegurar que las principales presas dispongan por lo menos del 80% de su capacidad a finales de octubre de cada año.
  3. La crisis actual es también una oportunidad para dinamizar iniciativas que harán de Ciudad del Cabo una ciudad más sensible al tema del agua y más preparada frente al cambio climático. La moraleja es que tenemos que ser más rápidos y más inteligentes para adaptarnos a la escasez de agua.

Ciudad del Cabo ha reaccionado lentamente a la disminución de los niveles de almacenamiento de agua, que se ha hecho evidente a finales de octubre  2016. Si bien el nivel 1 de restricciones al consumo ya estaba en vigor, el nivel 2 de restricciones sólo se introdujo en enero 2017 y  los efectos de estas medidas tardaron unas seis semanas adicionales en observarse. El intervalo en este ajuste puede ser determinante. Las restricciones de nivel 3B fueron lanzadas el 1 de Marzo, limitando aún más el uso de agua para riego de jardines y campos deportivos, y limitando aquellas actividades empresariales de alto consumo de agua.

La ciudad ha luchado para situar el consumo global de agua por debajo de un nivel de 800 millones de litros al día y, más recientemente, la ciudad ha fijado un nuevo objetivo de reducir el consumo a menos de 700 millones de litros de agua al día para el conjunto de la ciudad. Este nuevo objetivo podría estar fuera de alcance. Mientras tanto, miles de residentes están participando activamente en las redes sociales, donde los consejos y la experiencia compartida han propiciado/provocado una toma de conciencia colectiva. Son muchos los indicios que demuestran cómo los ciudadanos se están adaptando a la escasez de agua, por ejemplo, instalando sistemas de gestión de aguas residuales y recolectores de agua caseros.

La ciudad va a perseverar en su estrategia de restricción del consumo de agua – teniendo en cuenta la inmediatez de la crisis. Sería una tragedia para una ciudad de más de seis millones de personas quedarse sin agua. Parece que la tragedia haya sido evitada de momento, pero queda a expensas de una climatología cada vez menos lluviosa. De aquí al 2021, la ciudad, conjuntamente con el Departamento Nacional de Agua y Saneamiento, introducirá nuevos esquemas para poder explotar aguas de diferentes fuentes incluyendo agua desalinizada (proveniente de una planta desalinizadora a pequeña escala), agua del acuífero de Table Mountain, exceso de agua  de la presa de la Riviera Berg o de la presa de Voëlvlei y aguas depuradas. Sin embargo, estas medidas de largo plazo no ayudarán la crisis actual.

La situación actual representa una oportunidad para invertir en medidas que construirán una ciudad preparada para el cambio climático y sensibilizada con el tema del agua.

La situación actual representa una oportunidad para invertir en medidas que construirán una ciudad preparada para el cambio climático y sensibilizada con el tema del agua. Se requiere un enfoque completo para manejar eficazmente los recursos y acceder a nuevas fuentes de agua, incluyendo las aguas tratadas, las aguas pluviales y la extracción sostenible de aguas subterráneas.

La futura Ciudad del Cabo demostrará en qué medida valora el agua como un recurso crítico que sustenta la vida humana, contribuye a la dignidad de los ciudadanos, y resulta necesario para el equilibrio medioambiental.

Es el momento de  dinamizar soluciones de agua integradas, innovadoras y rentables que podrán ser introducidas en los próximos doce meses. Es necesario invertir ahora en tecnologías de medio-largo plazo, herramientas y técnicas con el fin de evitar una crisis severa de abastecimiento de agua a futuro.

Se trata de una necesidad, no de una opción.

Este artículo ha sido originalmente publicado en la página web del ACDI.

[i] Kevin Winter es actualmente Profesor e Investigador principal en el Grupo de Investigación en Gestión de Agua Urbana de la Universidad de Ciudad del Cabo. Ha publicado diferentes artículos académicos, informes científicos y ha participado en la redacción de dos libros.

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