Esta tecnología innovadora ofrece interesantes ventajas en términos de espacio y de optimización de recursos acuáticos   

Autor: Luis Sánchez Torrente

planta solar

La búsqueda de soluciones energéticas de impacto social y medioambiental nulo sigue siendo uno de los grandes retos dentro de la agenda de la sostenibilidad. El campo de las energías renovables y su vertiginosa expansión en las últimas décadas ha supuesto sin duda enormes avances en la reducción de la huella de carbono y la dependencia de combustibles fósiles, pero resulta evidente que ninguna de las tecnologías disponibles ofrece un balance 100% libre de efectos adversos para el medio ambiente y las comunidades que conviven con ellas. Pensemos por ejemplo en cómo la energía fotovoltaica, una de las opciones de generación más limpias y cada vez más costoeficiente, puede suponer un reto importante especialmente para países con altas tasas de densidad poblacional o ciertas limitaciones en la disponibilidad de terrenos donde instalarla. Soluciones de implementación de pequeña escala, como es el uso de paneles de autoconsumo en viviendas y edificios públicos, contribuyen a mitigar esta limitación, pero en lo referente a proyectos de generación a mayor escala, la energía fotovoltaica sigue siendo una opción de alto impacto debido a las amplias superficies de terreno necesarias para su instalación.

Sin embargo, una de las más ingeniosas propuestas en los últimos años en este campo apuesta por atenuar este impacto a través del uso de superficies acuáticas infrautilizadas para la instalación de paneles solares flotantes. Se trata de una opción tecnológica ya testada e implementada con éxito en países como China e India, y con vistas a ser considerada como prioridad estratégica en el desarrollo de proyectos fotovoltaicos, gracias a las enormes ventajas que puede conllevar. Porque, en efecto, no se trata únicamente de reducir la afectación del territorio en términos de tierras ocupadas, sino que esta tecnología provee importantes cobeneficios medioambientales que la convierten en una opción realmente atractiva. Así, el hecho de estar en contacto permanente con el agua, hace que los paneles solares reduzcan su temperatura y consiguientemente mejoren su eficiencia de producción, mientras que, al estar parcialmente cubierta por los módulos fotovoltaicos, la superficie acuática que las soporta está menos expuesta a la evaporación, lo cual conlleva importantes ahorros en la disponibilidad de agua.

Esta tecnología provee importantes cobeneficios medioambientales que la convierten en una opción realmente atractiva

Evidentemente, para que esta opción tecnológica resulte factible desde un punto de vista técnico y ambiental, las superficies acuáticas que las albergan han de cumplir con una serie de requisitos, principalmente en términos de turbulencias y variabilidad del nivel del agua, lo que hace que embalses artificiales dedicados a riego o producción hidroeléctrica se sitúen como los principales candidatos a alojar este tipo de proyectos.  Igualmente, la existencia de usos alternativos de los embalses ha de ser compatible con la presencia de los módulos solares, lo que por regla general puede ser conciliado a través de una cobertura parcial de la superficie acuática. Esto es importante especialmente en embalses en los que existen actividades de ocio y/o pesqueras, en la medida en que un excesivo sombreado de los ecosistemas acuáticos podría conllevar la desaparición de materia orgánica que sirve de alimento a las poblaciones de peces presentes en el embalse, alterando así el equilibrio ecológico y desencadenando posibles afectaciones de tipo socioeconómico. De igual modo deberán evitarse el uso de superficies acuáticas que, aun teniendo un origen artificial, hayan desarrollado un alto valor paisajístico o con potencial turístico, en cuyo caso, deberán sopesarse las distintas opciones estratégicas a la vista de un análisis coste-beneficio.

planta solar acuatica

Otra de las opciones estratégicas de cara a desarrollar energía fotovoltaica sin afectación territorial, es la instalación de paneles solares sobre el curso de canales de riego. En este caso, no se trataría de una tecnología flotante, puesto que los módulos se instalarían a través de estructuras ancladas en los terraplenes del canal, pero sí una forma alternativa de evitar la evaporación del agua de riego. En la actualidad, esta opción estratégica se ha llevado a cabo de manera experimental en zonas rurales densamente pobladas de la India, con vistas a ser desarrollada en mayor escala.

Si bien es necesaria una mayor comprensión de las posibilidades y efectos que esta tecnología ofrece, resulta indiscutible que la búsqueda de formas totalmente sostenibles de producción energética ha encontrado un importante e interesante candidato.

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