Existe una apreciación muy extendida que manifiesta que no podemos seguir así, que es necesario cambiar. Nos enfrentamos a numerosos problemas cuyos impactos tienen efectos sobre todos nosotros: elevadas y crónicas tasas de desempleo, aumento de la desigualdad, inmigración irregular, destrucción acelerada de los hábitats naturales, pérdida de la biodiversidad, deterioro de los suelos para el cultivo, reducción de acuíferos y contaminación de fuentes de agua dulce, contaminación del aire por las energías de origen no renovable, el calentamiento global, etc.

Muchos de estos problemas tienen su origen en nuestra forma de entender la economía y la relación con la naturaleza. En la historia de la humanidad encontramos ejemplos de pueblos que han desaparecido como consecuencia de prácticas que terminaron por afectar trágicamente a sus medios de vida. Hoy en día, los impactos de problemas como los  mencionados anteriormente tienen un alcance global, generando enormes dificultades a una población cada vez más importante y amenazando el futuro de las personas, tanto en los países industrializados como en aquellos en proceso de industrialización.

Curiosamente, la realidad actual muestra síntomas equiparables a los de esas sociedades en sus momentos de declive, aunque es cierto que ahora disponemos del conocimiento y la tecnología necesarios para poder enfrentar sus impactos. Sólo se requiere la voluntad de cambiar. Pero no se trata sólo de una decisión política, sino también individual. Es necesario que todos, sea cual sea nuestro contexto, cambiemos la forma de producir y de relacionarnos con la naturaleza.

Porque está en juego no sólo nuestro presente, sino también, y sobre todo, el futuro de las generaciones venideras  y el bienestar de toda la humanidad. En esta sociedad global, a todos nos concierne avanzar en esta línea: los países industrializados, reduciendo el nivel insostenible de impacto y de consumo de recursos; los países en vías de industrialización, integrando formas de producción más sostenibles; y los países más vulnerables, fortaleciéndose para asegurar los medios de vida de su población también de forma sostenible.

Ahora bien, ¿es posible un equilibrio que permita mantener los niveles de vida en ciertos países, alcanzar las expectativas legítimas de los que quieren llegar a niveles parecidos  y responder a los que sueñan sólo con tener una vida mejor o sobrevivir?.

Sin duda se trata de un reto enorme, que requiere que todos cambiemos nuestra forma de producir y entender la economía y la relación que mantenemos con la naturaleza. Algunos deberemos encontrar caminos que nos permitan disfrutar de niveles de vida parecidos pero conservando los recursos y mejorando los niveles de empleo, otros tendrán que integrar esos criterios en sus procesos de industrialización y  todos, en general, deberemos  preservar los espacios y establecer las condiciones adecuadas para que los países más vulnerables puedan encontrar sus oportunidades en la economía global.

Este Blog pretende ser un espacio de difusión de estos nuevos caminos, convirtiéndose en una ventana a través de la cual puedan mostrarse ideas, experiencias, enfoques, metodologías y buenas prácticas, que vayan orientadas en esta línea, con el propósito de aportar experiencias útiles para aquellos que estén interesados en ir transitando hacia una economía donde los aspectos sociales y medioambientales recuperen la importancia perdida.

Con un guiño especial a los países más vulnerables y a sus procesos de fortalecimiento en el marco de una economía más competitiva, este Blog está abierto a las experiencias de cualquier país y contexto, con el convencimiento de que existen valiosas experiencias, tanto en el Norte como en el Sur (cuyas fronteras se difuminan cada vez más), que resultarán de interés mutuo.

Para contactar con nosotros: info@newwayssustainability.org